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Descripción y biología:
Se trata de un gato grande y robusto, de tonos pardo-
grisáceos con algunas rayas negras distribuidas
por su voluminosa cabeza, cuello y extremidades.
Presenta también una raya vertebral bien definida
que parte entre los omóplatos y acaba antes de la
base de la cola. Ésta es gruesa y terminada en una
borla redondeada negra, precedida de 2-3 anillos
bien marcados. Su peso varía en general entre 2 y
7 kilogramos, con medias para los ejemplares ibéricos
adultos en torno a los 4,7 kilogramos para los
machos y los 3,7 para las hembras. La longitud total
media se sitúa sobre los 85 centímetros de los que
algo más de un tercio corresponden a la cola. Esta
especie, dio origen a los gatos domésticos (F. catus)
con los que hibrida, siendo posible la confusión en
el campo con los ejemplares de aspecto atigrado.
Sin embargo, salvo ciertas razas, en éstos y en los
híbridos de primera generación la cola es delgada y
acabada en punta, además de no mantener fielmente
el patrón de coloración de los monteses.
En libertad pueden vivir entre 6 y 12 años. El celo
normalmente tiene lugar entre enero y marzo, siendo
ambos sexos polígamos por lo que las hembras
pueden ser cubiertas por varios machos. Tras una
gestación de 62-69 días, los partos tienen lugar
sobre todo en abril, con camadas medias de entre
2 y 4 gatitos. Éstos se independizan hacia los 3-4
meses, aunque pueden permanecer más tiempo en
el territorio materno, alcanzando la madurez sexual
a los 10 meses.
Solitario y territorial, el tamaño de las áreas de
campeo varía mucho entre las diferentes regiones
europeas estudiadas (175-5.000 hectáreas), lo que
se relaciona con el sexo, la edad, el hábitat y la disponibilidad
de presas. En general los territorios de
los machos tienden a solaparse con los de varias
hembras y éstas tienden a excluir en mayor medida
que aquellos a individuos del mismo sexo.
Generalmente son crepusculares y nocturnos, aunque
presentan también actividad diurna que aumenta
durante el invierno, allá donde la presentan
también sus presas principales y probablemente en
zonas tranquilas donde no es perseguido. Se trata
de un especialista facultativo, constituyendo los conejos o los roedores sus presas básicas en función
de su disponibilidad en el medio aunque cuando
aquellos escasean se comportan de forma más generalista,
incorporando en mayor proporción mamíferos
insectívoros, aves, reptiles o artrópodos
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Distribución:
El gato montés se distribuye de forma fragmentada
por toda Europa alcanzando también el Cáucaso
y Asia Menor. En España existen poblaciones por
toda la península, aunque parece ausente en algunas
áreas muy humanizadas o transformadas. En
la Comunitat Valenciana se encuentra bien distribuido,
con citas de presencia en casi todos los
sistemas montañosos y forestales de cierta entidad,
en el interior de las tres provincias. Llega incluso a
aproximarse al litoral en puntos como la sierra de
Irta y las estribaciones montañosas de la Safor y las
dos Marinas, así como en el entorno de la sierra de
Escalona y la dehesa de Campoamor, una de las
zonas donde parece más abundante.
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Hábitat:
En el territorio valenciano se le ha detectado en todo
tipo de formaciones forestales (pinares, bosques de
quercíneas, sotos y matorrales diversos) con citas
entre casi el nivel del mar y 1.500 metros de altitud.
Parece más frecuente en zonas de matorral, mosaico
monte-cultivo, carrascales y las proximidades
de ríos y ramblas: medios donde parece encontrar
una mejor estructura de hábitat y/o mayor disponibilidad
de presas.
En un estudio mediante trampeo en vivo realizado
en el PN de la Font Roja (Campo et al., 2003)
se vio que el gato montés prefería las zonas de
encinar a las de pinar y dentro de aquellas seleccionaba
los lugares más abruptos y con mayor
cobertura arbustiva, presentándose también en
las zonas de ecotono monte-cultivo. Por otro lado
en muestreos realizados en zonas del interior de
la provincia de Valencia (sierra de Martés, macizo
del Caroche y valle del Cabriel) se ha encontrado
que el gato montés es más frecuente en zonas de
mosaicos de matorral y pastizal donde el conejo
es abundante, así como en las proximidades de
arroyos y ríos donde abunda la rata de agua (datos
propios inéditos). Igualmente en el sur de la provincia
de Alicante, donde la especie se distribuye
por buena parte de las pequeñas sierras y cabezos,
la abundancia del conejo favorece mayores
densidades de gato montés, asociándose éstas a
mosaico de monte y cultivos de secano (Pérez-
García et al., 2008).
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Situación actual:
Como se aprecia en el mapa la especie se encuentra
bastante bien distribuida en nuestro territorio, aunque
sus densidades deben de ser bajas en la mayor
parte de las zonas y no existe suficiente información
sobre la evolución reciente de sus poblaciones
ni sobre la incidencia de hibridación con el gato
doméstico Felis catus.En un estudio específico mediante fototrampeo
realizado en zonas montañosas y forestales de
gran extensión del suroeste de la provincia de
Valencia (Barona, 2001, 2003 y datos inéditos)
se identificaron 8-10 ejemplares distintos, todos
ellos pertenecientes a la forma silvestre y sin
signos evidentes hibridación, obteniéndose una
densidad mínima de 0,53 ej./100 ha en áreas de
hábitat favorable de la Muela de Cortes. De forma
parecida en el sur de Alicante (Pérez-García et al.,
2008), con un paisaje forestal mucho más parcheado,
se constató la dominancia de ejemplares
de la forma silvestre en los parches mejor conservados
y de la forma doméstica en los que soportaban
mayor grado de antropización, detectándose
además posibles híbridos en algunos puntos.
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Amenazas:
La pérdida de pureza genética es uno de los factores
que podrían amenazar en mayor medida las
poblaciones de gatos monteses en especial en las
áreas litorales y más humanizadas, sin embargo no
se dispone de información al respecto en la Comunitat
Valenciana.
Es todavía perseguido por daños a la caza y es
afectado por diversas prácticas de control de predadores
entre las que destaca el uso de jaulastrampa
con cebo vivo destinado al control de
predadores. El gato montés es especialmente susceptible
de ser capturado en este tipo de trampas y
si bien puede ser liberado de ellas por la persona
que realiza la revisión, en la práctica mueren muchos
ejemplares por este motivo. El 46,7 % de los
gatos monteses que han entrado en los Centros
de Recuperación de Fauna de la Comunitat Valenciana
desde 1994 (n=15) lo hacen por trampeo y
el 40 % por atropello (Crespo et al. 2009 y datos
inéditos), mientras que en un estudio realizado
en el sur de Alicante (Pérez-García et al., 2008)
sobre 20 ejemplares muertos entre 1980 y 2008, el 60 % se debió a la persecución humana (cepos
y jaulas-trampa), el 20 % a atropello y el 15 % a
caídas en balsas de riego.
En general estos factores deben afectar de forma
más grave a las poblaciones de gatos monteses de
pequeño tamaño y poco conectadas entre sí, como
probablemente ocurra en parte de la provincia de
Alicante y la franja litoral de las tres provincias donde
la continuidad forestal es menor y la distribución
de la especie más fragmentada.
Pérez-García et al. (2008) constatan extinciones
locales en zonas aisladas por autovias y calculan
para la población estudiada una alta probabilidad
de extinción en 100 años, que se reduciría si se
garantiza la conexión con la población murciana
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Acciones de conservación:
No se ha realizado ninguna concreta, aunque parte
de sus poblaciones se encuentran en espacios
naturales protegidos o en espacios propuestos
para formar parte de la Red Natura 2000 y desde
la Generalitat Valenciana se han apoyado los
estudios del suroeste de Valencia y el sur de Alicante.
Como con otros carnívoros le beneficiaría
la erradicación del uso de métodos no selectivos
de control de depredadores, especialmente el uso
de jaulas trampa con cebo vivo y la sensibilización
del sector cinegético sobre su importancia en
los ecosistemas. La toma de medidas para evitar
atropellos y favorecer la permeabilidad de infraestructuras
lineales pueden ser especialmente importantes
para conservar poblaciones de pequeño
tamaño, lo mismo que la toma de otras medidas
que favorezcan la conectividad entre poblaciones,
la preservación de la calidad del hábitat, evitar los
cambios de uso y el aumento de la urbanización
(Pérez-García et al., 2008).
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Autor ficha:
Javier Barona
Año ficha:
2013
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